miércoles, 29 de agosto de 2018

Morir.

    Moría por alargar la mano y encontrar su rostro, aunque no lo viera, aunque estuvieran en la más profunda oscuridad, aunque supiera que lo único que conseguiría tras ese acto sería sólo el recuerdo de haberle tocado.
¿Y qué más daba? Significaría haberle sentido y haber rozado su piel por un instante, quedando su corazón para siempre extraviado entre su pecho y esa caricia.
Sería suya por la eternidad aunque él no lo supiera pues sólo bastaría la suavidad de unos dedos temblorosos sobre un rostro pálido para encarcelar lo que sentía ella, la que seguía muriendo por alcanzar su rostro en la oscuridad para hayar la luz.

martes, 29 de mayo de 2018

Paz.

Brillaba la luna entre nubes blancas, arropada por un manto estrellado, de un azul oscuro cómo las profundidades del océano.

Y allí estaba ella, deseando nadar en la inmensidad del cosmos, deseando bañarse con esa luz blanca que varias noches atrás había rozado su piel hasta hacerla dormir.
Las estrellas invitaban a andar bajo su tímido tintineo, a disfrutar de largos y silenciosos paseos llenos de paz.

Paz...

Es increíble cómo mirar al cielo durante la noche puede hacerte sentir tan pequeño y cómo puede provocar tanto vértigo, cómo algo tan hermoso puede causar hasta miedo.
Sin embargo, ahí seguía ella, admirando tal belleza inalcanzable, alzando la mano para ver si, por casualidad, podía rozarla con la yema de los dedos.

martes, 28 de noviembre de 2017

Storm

Ella era lluvia, nubes y un cielo nocturno estrellado, él era tempestad, truenos y vientos huracanados.
Y sin embargo, tras toda esa tormenta, tras todo el vendaval y los chasquidos eléctricos, tras todo el caos que pudieran haber presenciado a lo largo de sus vidas, encontraron paz uniendo el camino de sus desgracias.
La noche se hizo día, la luz del sol creó un arcoiris y el calor secó la lluvia. Ya no había tormenta, porque cómo bien dice el refrán, después de la tormenta, llega la calma.

jueves, 23 de febrero de 2017

Matate, matame.

Quiero que te mates en mis curvas. Que corras a velocidades inimaginables en ellas. Que seas el bólido que las recorra de cabo a rabo una y otra vez hasta aprendérselas de memoria. Quiero que hagas un mapa de mis baches, mis montes, mis acantilados... Que seas experto en perderte en ellos, mil veces, sabiendo volver sólo para llevarme contigo. Hazme sentir el vértigo del zigzag que dibujan de forma incansable mis senderos. Adentrate en mis cavernas, sé que no le tienes miedo a la oscuridad.  Quiero que te mates en mis curvas y que me mates contigo.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Ojalá.

Y siento que estoy lejos, muy lejos del mundo que me rodea.
Puede que mi cuerpo esté aquí, en esta isla, encerrado, pero mi corazón y mi alma vuelan libres en otro sitio.
Hoy he visto una foto de gente conocida, en un sitio conocido, hace pocos días... Y he sentido que no estaba en el mismo sitio que ellos. Que vivía en otra ciudad, en otro sitio que no era este.
Para que os hagáis una idea; cómo si estuviera en otro país, incluso.
Y me gusta la sensación, lo que no me gusta es que no es real, no estoy en donde quiero estar, físicamente hablando.
No estoy con quien quiero estar... Se me hace raro seguir aquí.
Sí, soy libre por dentro, vuelto alto y lejos... Pero también quiero sentirlo en la piel, en el mundo físico.

Quiero irme...